Las gomas de los brackets tienen dos funciones distintas que muchos pacientes confunden: las ligaduras, los pequeños elásticos que en algunos sistemas sujetan el arco a cada bracket, y los elásticos intermaxilares, que conectan la arcada superior con la inferior y se usan solo cuando hay que corregir la mordida. Son dos elementos diferentes, con objetivos diferentes, y no todos los pacientes los necesitan por igual. De hecho, en los sistemas de autoligado pasivo como los que se usan en Piñeda & Odeh, las ligaduras no se utilizan en absoluto.
Si acabas de empezar un tratamiento con aparatología fija de ortodoncia o tu ortodoncista acaba de indicarte que debes usar elásticos, aquí encontrarás todo lo que necesitas saber para entender su función y usarlos correctamente.
Las ligaduras: las gomitas que sujetan el arco
Las ligaduras son los pequeños elásticos, también llamados donuts o coloquialmente «las gomitas», que en los sistemas de brackets convencionales rodean cada bracket y fijan el arco metálico en su ranura. Sin ellas, el arco no quedaría sujeto y no podría transmitir la fuerza necesaria para mover los dientes.
Sin embargo, existen sistemas de brackets que prescinden por completo de las ligaduras: los brackets de autoligado pasivo. En lugar de usar una gomita para cerrar la ranura, estos brackets incorporan una pequeña tapa integrada en el propio bracket que se cierra sobre el arco y lo mantiene en su sitio. Tanto los brackets metálicos como los de zafiro que se utilizan en Piñeda & Odeh son de este sistema, lo que significa que sus pacientes no llevan donuts en ningún momento del tratamiento.
Las ventajas del autoligado pasivo respecto a los sistemas convencionales son varias: genera menos fricción sobre el arco, lo que facilita los movimientos dentales y puede reducir las molestias; elimina el problema del amarillamiento de las ligaduras transparentes con el café o el té; y simplifica las visitas de control, ya que no hay que cambiar gomitas en cada cita.
Los elásticos intermaxilares: cuando hay que corregir la mordida
Los elásticos intermaxilares son gomas de mayor tamaño que se colocan enganchadas entre un bracket de la arcada superior y uno de la inferior. Su función es aplicar una fuerza que los brackets por sí solos no pueden generar: corregir la relación entre el maxilar superior y la mandíbula.
Se usan para tratar maloclusiones como la clase II (dientes superiores muy adelantados respecto a los inferiores), la clase III (mandíbula adelantada), la mordida abierta o la mordida cruzada. Dependiendo del problema, el ortodoncista indica exactamente en qué puntos colocarlos y en qué dirección, porque una colocación incorrecta puede producir movimientos no deseados o retrasar el tratamiento.
No todos los pacientes los necesitan. Su uso depende exclusivamente del diagnóstico y del plan de tratamiento diseñado por el especialista.
¿Cuántas horas hay que llevar los elásticos?
La respuesta corta es: las que indique el ortodoncista, y normalmente son muchas. En la mayoría de los casos se recomienda llevarlos las 24 horas del día, retirándolos solo para comer y para la higiene dental. Algunos protocolos permiten quitarlos durante las comidas; otros indican mantenerlos incluso al comer si los movimientos requeridos son intensos.
Aquí está el punto que más afecta al resultado: los elásticos intermaxilares solo funcionan si se usan de forma constante. A diferencia de las ligaduras, que el ortodoncista coloca y controla en cada visita, los intermaxilares dependen por completo del paciente. Cada hora que no se llevan es tiempo perdido. Un paciente que los usa solo a ratos puede alargar la fase de corrección de mordida semanas o meses.
¿Qué ocurre si no se usan correctamente?
Los problemas más frecuentes por mal uso de los elásticos son tres. El primero es el alargamiento del tratamiento: si no se aplica la fuerza de forma constante, el hueso no responde con la velocidad prevista y el ortodoncista no puede avanzar al siguiente paso. El segundo es la pérdida de movimientos ya conseguidos: los dientes tienen tendencia a volver a su posición si la fuerza se interrumpe durante demasiado tiempo. El tercero, menos frecuente pero posible, es generar movimientos incorrectos si los elásticos se colocan en los puntos equivocados.
Si tienes dudas sobre cómo colocarlos o notas que algo no encaja bien, lo más seguro es consultarlo en la próxima visita antes de seguir usándolos por tu cuenta.
¿Cómo cambiarlos y con qué frecuencia?
Los elásticos intermaxilares se cambian cada vez que se retiran para comer o cepillarse, porque pierden elasticidad con el uso y la saliva. Cada clínica proporciona una bolsita de repuesto con suficientes unidades para todo el período entre visitas. Es importante llevar siempre algunos encima para poder reponerlos en cualquier momento.
Los brackets estéticos con autoligado
En la ortodoncia con brackets estéticos, las ligaduras transparentes son el punto débil en cuanto a discreción: tienden a mancharse con el café, el té o ciertos alimentos, lo que puede restar visualmente al resultado estético del tratamiento. Los brackets de zafiro con autoligado pasivo que se usan en Piñeda & Odeh eliminan ese problema por completo, ya que la tapa integrada en el bracket sustituye a la ligadura y no se mancha. El resultado es un sistema más discreto, más fácil de mantener y que no depende del color de una gomita para conservar su aspecto.
Lo que no debes hacer con los elásticos
Doblarlos para poner dos en el mismo punto no duplica la fuerza de forma controlada: genera una presión excesiva e irregular que puede dañar las raíces o mover dientes que no deben moverse en esa fase. Tampoco deben colocarse en puntos distintos a los indicados, aunque parezca que así se aceleraría el resultado. Cada posición tiene un propósito biomecánico concreto que el ortodoncista ha calculado para tu caso.
Si un elástico se rompe o se pierde y no tienes repuesto, lo correcto es reponerlo lo antes posible. No hay que esperar a la siguiente visita.